Casi 10 años Después le Sale Otro Hijo a Montes Parra

 

Manuel Hernández/TUNDETECLAS. – Llegó a Veracruz, más o menos con el mismo estilo del padre siquiera,  casi porque Margarito Montes Parra el papá fue simplemente único, hasta cuando ya no tenía poder.

El junior: embotado, enguayaberado, hablando como experto conocedor del campo veracruzano como si fuera Margarito papá.

Lo mismo de siempre, que está azorado, que hace falta apoyo.

Aparece y reaparece de repente y esta vez llegó a este Puerto en plan tranquilo y hasta podría decirse un tanto “ñoño”, haciendo política de café y dando “entrevistas”.

Héctor Montes Rodríguez: Se supo de él aproximadamente hace un año, precisamente en marzo del 2017 cuando dieron a conocer la nueva Ugocep, la auténtica la democrática.

“Estamos en desacuerdo con la dirigencia latente”, dijeron, formaremos la nuestra dijo en compañía de otro de sus hermanos que le acompañaba.

Ese 2017 se cumplían 8 años de la muerte del padre, hasta 8 años después surgió el dirigente de la ahora Ugocep democrática.

En 2009, ocho años atrás, Margarito Montes Parra moría a balazos, acribillado, como probablemente no hayan matado a nadie en este país, ese día fallecieron catorce y hasta nietos perecieron.

A otro de los hijos, Jorge Adrián Montes Vega, de 26 años, lo mataron en 2007.

Una tarde fatídica, el sur de Sonora cerca de donde nació salía de una fiesta, de las del estilo, comilona, rodaron las botellas vacías y al salir el tiroteo, muere su esposa Gabriela Orozco Robles, sus hijos y nietos, de 9, 5 y 4 años de edad.

Colaboradores, amigos y guardias, todos los que estaban junto o cerca fueron acribillados como si quisieran borrar cualquier posible rastro de existencia.

“Salinista” le decían, claro por Carlos Salinas de Gortari, poderoso, muy ligado a Veracruz de hecho, en donde alcanzaba cuotas de poder en espacios políticos y hasta en el transporte público, ganadería invasión de terrenos y demás negocios.

Nadie vio a los asesinos nadie sabe qué ocurrió y de hecho hasta la fecha, se desconoce cual fue la causa final de que lo hayan asesinado porque realmente todos los días se jugaba la vida, la actividad política diaria siempre giró en torno a la violencia. Lo que la imaginación y “el cajón” dispuesto permitiera.

Con esos antecedentes se entiende porque tuvieron que pasar muchos años para que surgieran otros hijos de Montes Parra tratando de recuperar la vieja Ugocep que nunca será la misma.

El proceso de recuperación es a cuenta gotas, un día reaparecen y el regreso es hasta dos o tres meses después.

Se le cuestiona pues, si espera emular al padre y dice:

“Son unas botas muy difíciles de llenar…”

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